Ser casa de acogida

Mi experiencia personal siendo casa de acogida para perros.

Nunca había tenido perro pero la verdad que tenía ya ganas de tomar esa responsabilidad. Estuve investigando con mi pareja cómo ser casa de acogida y preguntamos en varias protectoras. Aunque son muchas las asociaciones involucradas contra el abandono animal por desgracia no pueden hacerse cargo de todos los casos y por eso cuentan con el apoyo de las «casas de acogidas».

Las protectoras suelen dar en acogida a perros que no tienen sitio en el refugio porque están llenos, como por ejemplo los cachorros  que son fáciles de ser adoptados, los perros que han estado viviendo en pisos o casas y han sido abandonados, los perros deprimidos, con alguna enfermedad o heridas que tienen que ser curadas.

Nuestros perros acogidos.

Willy, mi primer perro de acogida.

Para nosotros fue un reto muy bonito acoger a nuestro primer perro de acogida, nos dio pena despedirnos de él pero cuando lo adoptaron supimos que él estaría feliz con su familia para toda la vida en su casa de Jerez. Willy era un mestizo con algo de labrador negro, precioso, que tenía unos 8 meses. Tras su marcha decidimos no acoger más porque nos resultó duro separarnos de él.

Toby, con su precioso pelaje.

Cuando pasaron unos meses me llamaron de la protectora en la que colaboramos https://elperroverde.org/  y me dijeron que habían recibido un perro que necesitaba un hogar temporal, era un caso urgente . Se trataba de Toby, un perrito de tamaño pequeño de color blanco y negro de casi dos años, con una cola que parecía un plumero. Se adaptó bien y era muy cariñoso. Este perro estuvo unas tres semanas con nosotros, después fue adoptado y ahora se encuentra viviendo como un rey en Mallorca. Estamos felices de haberle podido ayudar.

Chispi, espero que sea feliz se lo merece.

Más tarde llego un bodeguero, Chispi, que había tenido varios dueños y tenía unos trastornos digestivos. Este llevaba en el refugio un tiempo y parecía deprimido pero después de tres semanas muy duras porque no veíamos su recuperación, tuvo que volver al refugio.

Tenía una enfermedad digestiva y eso le hacía estar muy triste y agresivo con otros perros. Comía con mucha ansia y siempre tenía hambre, no digería bien los alimentos, incluso cambiándole el pienso varias veces no hubo forma de dar con lo que le pasaba. Ahora mismo sigue un tratamiento en el refugio y le están buscando familia para tener una vida feliz, se lo merece después de todo lo que ha pasado.

Tengo que reconocer que esa experiencia fue difícil pero me hizo entender que acoger un perro no siempre era algo sencillo y conllevaba mucha responsabilidad.

Nako, el travieso.

Pasamos unas semanas con el malestar de no haber conseguido familia para Chispi y volvieron a contactar conmigo para hablarme de Nako.

Parecía un pastor alemán pequeño que se habían encontrado en un pueblo de Sevilla, atado en una farola junto a su hermano.

El hermano tuvo más suerte ya que lo adoptaron las mismas personas que lo encontraron, pero a Nako se lo llevaron al refugio. Lo había visto cuando fui a llevar a Chispi y la verdad es que se veía tranquilo, pero solo lo parecía porque el primer día se escapó y destrozó una valla que tenemos de madera.

Mi pareja lo estuvo buscando toda la mañana y al final un vecino se lo llevó que lo había visto en el parque solo. Este perro fue muy rebelde y se volvió a escapar de casa una noche que lo dejamos en el salón y por un pequeño hueco salto de la ventana al patio y del patio volvió a romper la valla. Estuvo por lo menos unas 8 horas perdido por medio de la carretera, todos los vecinos estuvieron intentando cogerlo pero no hubo forma porque era muy desconfiado ya que le habían pegado mucho. Al fin lo encontré justo en el parque de enfrente de casa dando vueltas, estaba hambriento y sediento. Estaba en época de celo y se notaba, lo tuvimos que castrar y con el tiempo fue a mejor.

Ahora esta en Sevilla en el barrio de Triana, muy feliz e inseparable de una chica joven que lo adoptó. Me alegro mucho por él porque es un gran perro, cariñoso y de tamaño mediano, ideal para el piso donde viven.

Estuvimos un tiempo sin acoger, pero pasadas unas semanas ya teníamos ganas de disfrutar de la compañía de un nuevo amigo y poder ayudar a otro perro a encontrar su hogar. Me encanta enseñarle y educarles para que consigan una familia lo antes posible.

Timón, el chiquitín.

Entonces llegó Timón un podenco muy miedoso y gracioso, paso parte de las navidades con nosotros, incluso se hizo una foto con Papa Noel.

Timón se adapto bien pero no se le podía levantar ni siquiera un poco la voz por el miedo que tenía, se orinaba encima. Se hizo amigo de todos los perros del parque y lo adoptaron rápido. Ahora mismo vive en Marbella con una familia y el niño de la casa está encantado ya que en poco tiempo se ha convertido en su mejor amigo.

Urko, un llorón muy gracioso.

 

Katy, era un peluche.

Pasado un tiempo me puse en contacto con la protectora para poder acoger a unos cachorros, ya que nunca habíamos tenido ninguno. Son lo más adoptables pero los que dan más trabajo ya que se hacía pipí y caca en cualquier lado y lloraban mucho. Me lleve dos hermanos Katy, la hembra, y Urko, el macho, la hembra no lloraba y se veía que iba a ser una perra tranquila. El macho lloraba mucho y se peleaba con su hermana, pero era muy adorable. Estuve diez días durmiendo cerca de ellos porque si no me veían lloraban, la verdad es que fue duro pero mereció la pena. Al final adoptaron a los dos.

Si quieres ser casa de acogida por primera vez te aconsejo mejor optar a perros de más de tres meses ya que se adaptaran antes.

Y el ultimo que hemos tenido Jacky un mestizo con algo de pastor belga, fue un caso extremo ya que estaba en un pueblo de Sevilla con otros perros de raza peligrosa y muy descuidado. En cuanto se puso en contacto conmigo la protectora fui a buscarlo, era muy miedoso.

Jacky, un gran perro.

Lo primero que hice fue lavarlo y quitarle unas 7 u 8 garrapatas, después mi vecino que tiene perro me dio pienso ya que era muy tarde y no había nada abierto para comprarlo. Se adaptó bien y al tercer día ya lo dejaba suelto. Respondía muy bien a su nombre que se lo puse yo. En poco tiempo conseguí que hiciera sus cosas en la calle, que se sentara y tumbara, y que paseara sin correa. Gran perro que en unas 3 semanas fue adoptado por una familia de Madrid.

Ser casa de acogida es una responsabilidad seria. También hay otras formas de colaborar con las protectoras como hacer donativos, apadrinar, hacerse socio, ofrecerse como voluntario para ayudar en el refugio en lo que haga falta, donar comida, mantas, toallas…

Espero que os haya gustado el articulo, podéis dejar comentarios y recuerda:

NO COMPRES A UN AMIGO, ADÓPTALO

9 comentarios

  1. Muy recomendable conocer todas tus vivencias y experiencias relativas a la adopción de perros. Yo ya voy por mi cuarto perro, algunos los he recogido de la calle y otros se han comprado. Sin lugar a dudas, el próximo que tenga será adoptado, después de más de 25 con perros, es la mejor opción. Muchas gracias por la info. Un saludo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *